Sistema reproductor femenino

Sistema reproductor femenino

 

La información genética que trasmite la madre a su hijo está contenida en el gameto femenino u óvulo. La producción de esta célula reproductiva pone en funcionamiento una serie de órganos sexuales que conforman el sistema reproductor femenino [1].

Los sistemas de reproducción femenino y masculino fueron diseñados para la misión de dar origen a un nuevo ser. Aunque son totalmente distintos, su acción en conjunto perpetúa la especie humana.

Sistema reproductor femenino. Partes internas

 

Imagen tomada de: https://goo.gl/f2kFaw

 

 

En el sistema reproductor femenino, los órganos, en su mayoría, están ubicados en la cavidad pélvica. Posee una parte externa y visible llamada vulva, que se compone de diferentes estructuras que participan más directamente en el encuentro sexual, y, también, en la protección de los órganos internos. La parte interna la componen principalmente los ovarios, las trompas uterinas (de Falopio), el útero y la vagina.

Entre las tareas que este sistema debe cumplir está recibir las células sexuales masculinas (espermatozoides), otorgar un medio óptimo para el encuentro de uno de ellos con el óvulo, además de alojar al embrión y protegerlo durante los nueve meses que dura la gestación. Además, cuenta con dos glándulas secretoras de leche, ubicadas en el tórax, y que permiten una nutrición sana para el bebé durante los primeros meses de su vida.

A diferencia del hombre, la mujer no fabrica sus células sexuales, al nacer ya tiene alrededor de 400 mil ovocitos, óvulos en estado inmaduro, que son almacenados en unos folículos similares a unos sacos. Alrededor de 400 madurarán durante la vida fértil de la mujer, que se inicia durante la pubertad y concluye en la menopausia [2].

 

 

Partes del sistema reproductor femenino

Para comprender cómo funciona el sistema reproductor femenino, se requiere conocer cada una de sus partes [3]:

Partes del sistema reproductor femenino

Imagen tomada de: https://goo.gl/CwyGY4

 

 

  • Trompas de Falopio: conductos delgados de 10 a 12 cm de longitud que conectan cada ovario con el útero. La fertilización se lleva a cabo dentro de una trompa de Falopio cuando un espermatozoide penetra en un óvulo que ha sido liberado de uno de los ovarios. El óvulo fertilizado viaja a través de este conducto hasta el útero.

  • Ovarios: situados en la parte inferior de la pelvis (aproximadamente 10 a 12 cm por debajo de la cintura), cada ovario libera regularmente un óvulo (un mes lo hace uno, y el siguiente el otro), que es captado por las trompas de Falopio en un proceso llamado ovulación. Asimismo, producen las hormonas sexuales femeninas estrógenos y progesterona, importantes para el desarrollo y mantenimiento de las características físicas de la mujer.

  • Útero o matriz: órgano en forma de pera invertida, de 6 cm de longitud aproximadamente en una mujer no embarazada; sus paredes son gruesas y están formadas principalmente por fuertes músculos. Cuando un óvulo fertilizado llega a la matriz, se implanta dentro de la pared uterina y empieza a desarrollarse hasta convertirse en un feto o producto. Si el óvulo no es fertilizado, degenera y el revestimiento uterino se desprende, lo que produce la menstruación.

  • Cuello del útero o cérvix: posee paredes gruesas; cuenta con un pequeño orificio para que los fluidos menstruales pasen del útero al exterior, o los espermatozoides al interior, pero no lo suficientemente grande para que, por ejemplo, pudiera accidentalmente introducirse un tampón en él. Durante el trabajo de parto, el cérvix se expande para permitir el paso del bebé.

  • Vagina: tubo muscular hueco que se extiende desde la abertura vaginal hasta el útero. La vagina de una mujer madura mide aproximadamente de 8 a 12 cm; debido a que posee paredes musculares, puede expandirse y contraerse, capacidad que le permite albergar algo tan delgado como un tampón o tan grande como un bebé. Las células de sus paredes secretan lubricante para mantenerla húmeda y protegida.

  • Labios genitales: consisten en dos grupos de órganos, los labios mayores son dos pliegues de piel y tejido adiposo que protegen la parte externa del aparato genital femenino (vulva); los labios menores son pliegues más pequeños dentro de aquellos que cubren la uretra (orificio de salida del aparato urinario).

  • Clítoris: pequeño órgano eréctil de los genitales femeninos externos, dedicado exclusivamente a brindar placer y lograr orgasmos; está constituido por 8 mil fibras nerviosas que le aportan alta sensibilidad.

  • Orificio vaginal: puerta de entrada de la vagina por donde se introduce el pene durante el coito, por donde sale la sangre cuando se tiene la menstruación y sirve como canal para el parto. A cada lado del orificio vaginal están situadas las glándulas de Bartholin que lubrican la vagina y la preparan para la penetración.

 

 

 

Ciclo menstrual femenino

En el sistema reproductor femenino ocurren una serie de cambios que se repiten aproximadamente cada 28 días. Las modificaciones que experimentan el útero y los ovarios constituyen el ciclo menstrual femenino. En este ciclo de producción del gameto femenino y las hormonas sexuales femeninas se distinguen dos fases: la maduración del óvulo y secreción de estrógenos, y la ovulación y secreción de progesterona.

Ciclo que pasa el ovulo desde la ovulación hasta la implantación cuando es fecundado

Imagen tomada de: https://goo.gl/5QUlvn

 

 

 

1. Maduración del óvulo y secreción de estrógenos

Esta fase comprende la primera mitad del ciclo, es decir dura 14 días aproximadamente. Los acontecimientos que ocurren en esta fase determinan que madure un óvulo en uno de los dos ovarios, el cual será liberado aproximadamente el día 14. Este óvulo está rodeado por células que lo nutren y protegen formando un folículo.

Paralelamente, el ovario produce y segrega estrógenos, que comenzarán a engrosar el endometrio del útero. Las paredes del útero tendrán así la capacidad de recibir al óvulo para su posterior desarrollo, en el caso de que sea fecundado.

La maduración del gameto femenino y la producción de estrógenos en los ovarios están reguladas por la hormona folículo estimulante, que se origina en la adenohipófisis.

 

2. Ovulación y secreción de progesterona

El día 14, aproximadamente, el gameto femenino u óvulo está en condiciones de ser liberado desde el ovario.

Ovulación es el proceso de liberación del óvulo maduro desde el ovario.

Luego de la ovulación, el folículo se transforma en una estructura del ovario llamada cuerpo lúteo, que comenzará a producir la hormona progesterona, la cual continuará los cambios iniciados por los estrógenos en el endometrio uterino.

El óvulo liberado ingresa a una de las trompas de Falopio para dirigirse hacia el útero. Si el óvulo es fecundado, se formará el cigoto, que se implantará en el endometrio uterino y comenzará su desarrollo. De lo contrario, el endometrio, con todos los vasos sanguíneos que han aumentado en cantidad y tamaño, se desintegrará produciéndose la menstruación [1].

 

Trastornos del sistema reproductor femenino

A continuación se muestran los principales y más frecuentes trastornos que perjudican la apariencia y funcionamiento de los órganos reproductores femeninos. La falta de tratamiento de estas afecciones puede ocasionar no solo la pérdida de algunos de ellos, sino también serios problemas de fertilidad [4].

 

  • Cáncer cervical o del cuello uterino: corresponde a uno de los tipos de cáncer que afecta con mayor frecuencia a las mujeres. Se desencadena cuando las células del cuello uterino proliferan de manera anormal. Su progreso es lento y en sus primeras etapas no presenta síntomas, por lo que su detección a tiempo ayuda a su control. De lo contrario, avanza por los órganos y tejidos adyacentes. Dependiendo de las células cancerosas, el tipo de cáncer cervical se denomina carcinoma de células escamosas y es la expansión desmesurada de las células de la superficie cervical (más del 80% de los cánceres de este tipo son originados por ellas), mientras que el adenocarcinoma corresponde al aumento de las células de las glándulas del cérvix.

  • Fibromas uterinos: son masas no cancerosas alojadas en el útero y el cérvix. Se originan por el desarrollo anormal de quistes en las paredes musculares de este órgano (en forma interna, externa o entre ellas). Estos tumores benignos son muy comunes y, por lo general, no generan mayores problemas. Se asocian a síntomas, tales como un mayor flujo menstrual, calambres y problemas urinarios o intestinales.

  • Síndrome del ovario poliquístico: es un problema hormonal reproductivo, que se caracteriza por un aumento anormal en el tamaño de los ovarios, acompañado por la aparición de quistes (bolsas llenas de líquido de diferente diámetro). Se caracteriza por provocar ciclos menstruales irregulares. La presencia de altos niveles de hormonas andrógenas provoca aumento de vello (hirsutismo) y acné excesivo; incluso, en los casos más graves determina la aparición de algunos rasgos masculinos.

  • Salpingitis: inflamación de las trompas de Falopio, causada por una infección genital ascendente (por lo general, transmitida sexualmente). Gonococos, clamidias y otros agentes patógenos pueden viajar desde los genitales hasta las zonas más internas, provocando la aparición de pus en las trompas. Estas, paulatinamente, se van obstruyendo. Uno de los principales indicadores de esta enfermedad es el fuerte dolor que se siente en la parte baja del abdomen. También pueden presentarse secreciones vaginales malolientes, dolor durante las relaciones sexuales o al orinar, fiebre y vómitos, entre otros. Afecta mayormente a mujeres jóvenes, de 15 a 20 años de edad.

  • Amenorrea: corresponde a la ausencia temporal o permanente de la menstruación, ocasionada por factores fisiológicos (pubertad, embarazo, lactancia o menopausia) o patológicos (síndromes que afecten al útero y los ovarios, infecciones, alteraciones hormonales, desnutrición, tumores, etc.). Incluso, el estrés puede afectar una normal y periódica menstruación.

  • Endometriosis: es una enfermedad bastante frecuente entre las mujeres. Ocurre cuando la mucosa que recubre el útero, endometrio, invade otros tejidos y órganos alojados en la cavidad pélvica. El endometrio comienza a crecer en la parte trasera del útero, en los ovarios, la vejiga, los uréteres e, incluso, en los intestinos, afectando su correcto funcionamiento. Como es normal, durante cada menstruación, el endometrio se adapta para recibir el embrión; esta capa no diferencia entre los órganos para desarrollarse, por lo que también crece en las estructuras invadidas. En ellas se desarrolla una inflamación y, además, se generan cicatrices.

 

Referencias

[1] http://www.profesorenlinea.cl/Ciencias/Sistemareprodfemen.htm

[2] http://www.icarito.cl/2009/12/60-5892-9-sistema-reproductor-femenino.shtml/

[3] http://www.saludymedicinas.com.mx/centros-de-salud/salud-femenina/esquemas/aparato-reproductor-femenino.html

[4] http://www.icarito.cl/2009/12/60-5633-9-trastornos-del-sistema-reproductor-femenino.shtml/