parkinson

Sistema nervioso central

 

El sistema encargado de gobernar la función organizada de nuestros aparatos es el sistema nervioso (SN), el cual capta los estímulos externos por medio de receptores, los traduce a impulsos eléctricos que conduce al sistema nervioso central (SNC), a través de un sistema de conductores (nervios), y así, el SNC elabora una respuesta enviada por los nervios y efectuada por otros sistemas o tejidos en respuesta al estímulo.

Sistema nervioso central

Imagen tomada de: https://goo.gl/AATBFV

 

Anatómicamente el sistema nervioso central está formado por el encéfalo y la médula espinal, ambos compuestos por varios millones de células especializadas llamadas neuronas, dispuestas ordenadamente y comunicadas entre sí y con los efectores por medio de prolongaciones denominadas axones y dendritas. Las neuronas se disponen dentro de una armazón con células no nerviosas, las que en conjunto llamaremos neuroglia [1].

 

Partes del sistema nervioso central

El encéfalo y la médula espinal se encargan de controlar todas las funciones del organismo. El encéfalo está integrado por tres estructuras: el cerebro, el cerebelo y el tronco cerebral. Está rodeado por una estructura ósea, rígida denominada cráneo [2].

Partes del sistema nervioso central

Imagen tomada de: https://goo.gl/eoEdBT

 

Cerebro. El cerebro es la parte más voluminosa del encéfalo y se encuentra situado en el interior del cráneo. Anatómicamente está dividido en dos hemisferios, derecho e izquierdo, por un surco central llamado cisura longitudinal.

La superficie de cada hemisferio presenta un conjunto de pliegues, que forman depresiones irregulares denominados surcos o cisuras. Cada hemisferio se divide en 4 lóbulos: frontal, temporal, parietal y occipital.

Esta parte del encéfalo se encarga de las funciones superiores del ser humano como las capacidades cognitivas (el aprendizaje, la memoria, la conciencia, la imaginación, el pensamiento, entre otras) y ciertas respuestas motrices y emocionales.

El cerebro y sus lóbulos: frontales, temporales, parietales y occipitales

Imagen tomada de: https://goo.gl/5hKV08

 

  • El lóbulo occipital: situado en la parte posterior del encéfalo. En él se reciben y analizan las informaciones visuales.

  • El lóbulo temporal: interviene en la memoria, el lenguaje y sensaciones auditivas.

  • El lóbulo frontal: es el más voluminoso y se sitúa en la parte más anterior del encéfalo. Interviene en las características de la personalidad, la inteligencia, el lenguaje, la escritura y los movimientos voluntarios.

  • El lóbulo parietal: interviene en la identificación de objetos y las relaciones espaciales (dónde está situado el cuerpo en relación con los objetos de alrededor). Asimismo, se asocia con la interpretación del dolor y del tacto.

Cerebelo. El cerebelo está situado en la parte posterior del cráneo. Su función es coordinar los movimientos musculares y mantener la postura, la estabilidad y el equilibrio. Estas funciones se regulan de manera automática, es decir, la persona no tiene control voluntario sobre las mismas.

Tronco cerebral. El tronco del encéfalo está situado en la línea media del cerebro y conecta éste con la médula espinal. En esta zona están situados los centros que controlan las funciones vitales como la respiración, la tos, el latido cardiaco, la tensión arterial, la temperatura corporal y la deglución. Otras funciones que controla el tronco cerebral son el movimiento de los ojos y de la boca, la transmisión de los mensajes sensoriales como calor, dolor, ruidos estridentes, etc.

La médula espinal y sus funciones. La médula espinal es un cordón constituido por fibras nerviosas, de color blanquecino y cilíndrico situado en el interior de la columna vertebral. Su función más importante es conducir, mediante las vías nerviosas que la forman, la información de las sensaciones desde todo el organismo hasta el cerebro y los impulsos nerviosos que llevan las respuestas, desde el cerebro a los músculos.

 

Funciones del sistema nervioso

El sistema nervioso tiene tres funciones básicas: la sensitiva, la integradora y la motora [3].

  • Sensorial: Percibe los cambios (estímulos) internos y externos con los receptores u órganos receptivos. Los cambios incluyen una amplia gama de factores físicos como la luz, presión o concentración de sustancias químicas disueltas.

  • Integradora: Analiza la información sensorial y toma las decisiones apropiadas. Se activa o modifica por la información que está almacenada y se recupera de la memoria.

  • Motora: Provoca respuestas de músculos o glándulas. El sistema nervioso puede estimular músculos y glándulas para que actúen o inhibirlos.

La neurona y sus partes: Axón, Núcleo, Soma, Dentrita

Imagen tomada de: https://goo.gl/JO8L5z

 

 

Afecciones neuronales

Cuando en el cerebro y la médula espinal se produce por alguna razón un cambio estructural, bioquímico o eléctrico, aparecen trastornos que provocan pérdida de sensación, debilidad y descoordinación. Algunas enfermedades neuronales son [4]:

  • La esclerosis múltiple (EM): es uno de los trastornos más comunes del sistema nervioso central, que implica episodios repetitivos de inflamación del tejido nervioso cerebral y espinal. Se desconoce la causa exacta, pero se cree que deriva de un daño a la vaina de mielina (sustancia protectora que rodea a las neuronas). Es una enfermedad progresiva, lo que significa que la lesión se va agravando con el paso del tiempo.

  • La epilepsia: es un episodio de convulsiones o ataques que alteran la función cerebral, produciendo cambios en el comportamiento. Son causadas por una excitación anormal en las señales eléctricas del cerebro. Estas pueden provocarse por una situación temporal, como el consumo de drogas, niveles anormales de sodio o glucosa en la sangre. En otras ocasiones, los ataques de epilepsia se presentan por una lesión cerebral (accidente cerebrovascular o traumatismo craneal), por una anomalía hereditaria o trastornos degenerativos (mal de Alzheimer).

  • El mal de Parkinson: es un daño progresivo, que se presenta por la destrucción gradual de las células nerviosas de la parte del cerebro que usa el químico llamado dopamina (controla el movimiento muscular). Esta pérdida de células causa debilidad y rigidez muscular e interfiere en el habla, el andar y en la realización de tareas cotidianas.

  • Meningitis: enfermedad caracterizada por la inflamación de las meninges. Generalmente es de origen infeccioso. Esta enfermedad se confirma con el estudio del líquido cefalorraquídeo (estudio citoquímico y cultivo).

  • Trombosis y hemorragia cerebral: en el primer caso, el mal se produce cuando una arteria es obstruida (tapada) por un coágulo, quedando toda la zona que debía ser irrigada sin circulación sanguínea (infarto cerebral), por lo que dicha área muere, ocasionando un daño neuronal que en casos extremos puede llegar a una hemiplejia -la mitad del cuerpo se paraliza-.

  • Las hemorragias se producen cuando una arteria se rompe y sangra dentro del tejido cerebral. También pueden producir parálisis corporal.

  • Neuritis: son enfermedades de los nervios periféricos (fuera del sistema nervioso). La más conocida es la parálisis facial. Esta se presenta como un dolor intenso que puede producirse al mascar, hablar, exponerse al frío o tocarse un punto sensible de la cara o boca. Generalmente, las crisis se repiten con semanas o meses de intervalo y afectan a personas de edad avanzada.

  • Narcolepsia: es un desorden del sueño originado en disfunciones moleculares del cerebro y marcado por un incontrolable deseo de dormir durante el día. Los ataques, que consisten en sueños vívidos y atemorizantes, pueden ocurrir en cualquier momento, aún en medio de una conversación, y producir una incapacidad temporal de movimiento antes de despertar. También causa debilidad muscular repentina, llamada cataplexia.

  • Poliomielitis: es un mal viral que ataca a las células motoras de la médula espinal o del tronco cerebral, principalmente de los niños, dejando secuelas profundas, a veces irreversibles.

  • Demencia: consiste en la pérdida de las capacidades sicológicas, a causa de lesiones en el tejido nervioso central y sus arterias (infartos, hemorragias, etc.). Por lo general, ocurre a personas de más de 65 años.

  • El 55% de los casos de demencia se deben a la enfermedad de Alzheimer o demencia senil, en la que el daño cerebral se debe a la producción anormal de la proteína amiloide. Entre sus síntomas principales están la desorientación, dificultad para la marcha y alteraciones del lenguaje y memoria.

  • Tumores: pueden ser primarios (si se originan primariamente en el Sistema Nervioso Central) o bien secundarios (si el origen proviene de un tumor situado en otra parte del cuerpo, pero afecta por metástasis al cerebro a causa de la transferencia de células malignas).

 

Referencias

[1] http://www.profesorenlinea.cl/Ciencias/Sistema_nervioso/Sistema_nervioso_central.html

[2] https://www.aecc.es/SobreElCancer/CancerPorLocalizacion/Sistemanerviosocentral/Paginas/Anatomia.aspx

[3] http://www.portaleducativo.net/tercero-medio/9/sistema-nervioso-organizacion-funcion

[4] http://www.icarito.cl/2009/12/60-5580-9-trastornos-en-el-sistema-nervioso-central.shtml/